Con mi manto de oro prefiguro a la Mujer Vestida del Sol de Apocalipsis
Queridos hijos, estoy mostrando al mundo entero la perfecta devoción mariana: mi Corazón Doloroso e Inmaculado. Es mi Corazón el ‘tesoro escondido’; en mi Corazón está la Palabra Encarnada: Dios Hijo.
Mi Corazón es Doloroso porque con Jesús sufrí, espiritual e interiormente los dolores de Jesús, por la redención de la humanidad. Y por eso, mi Corazón Doloroso es el Corazón de la Corredentora.
Mi Corazón es Inmaculado, porque el Espíritu Santo me preservó de la mancha original y de todo pecado, por los méritos de Jesucristo.
Hijos míos, no hay título más grande que ha sido dado a vuestra Madre que el título del Corazón Doloroso e Inmaculado de María. Con mi manto de oro prefiguro a la Mujer Vestida del Sol de Apocalipsis, hijos míos; y mi Apostolado es el Ejército Eucarístico y Mariano que proclama en la fe el más grande Dogma Mariano: que María es Corredentora de la humanidad.
Hijos míos, abran sus corazones a mis llamados maternales. He venido a conducirlos en el camino del amor del Corazón de Jesús.
Déjense guiar y también acompañar por esta Madre que les ama, vivan mis Llamados de Amor y Conversión.
Los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
