7 de abril de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

7 de abril de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

Queridos hijos, adoren, alaben, bendigan, exulten por medio de mi Corazón Doloroso e Inmaculado al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, el Cordero de Dios que fue inmolado en la Cruz, pero resucitó glorioso y triunfó sobre la muerte (Hebreos 9,28; 1 Corintios 15,54–57)[1]  

Hijos míos, apóstoles de Nuestros Dos Corazones, la santa Vigilia Pascua tiene que ser la conmemoración más solemne de mi Obra, porque todos los dones para estos tiempos, ¿cuáles son?: El triunfo de mi Corazón Doloroso e Inmaculado, la gracia de un nuevo Pentecostés, la eucaristización de la humanidad y el reinado eucarístico giran en torno a un solo acto de victoria de la Santísima Trinidad: La Resurrección de mi Hijo Jesucristo.

La resurrección de Jesús, entendiendo ahora que es el Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios profetizado en Apocalipsis (Apocalipsis 5,6.12–13)[2], es su triunfo definitivo, pleno y perfecto, y el triunfo del Cordero es la fuente viva de todas las demás gracias. Por eso, por sobre todas las fiestas de la Iglesia y de mi Apostolado, hay una sobre todas: el triunfo del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios, Jesucristo, en la noche santísima de la Vigilia Pascual.

Por eso, hijos míos, mi Apostolado es una obra pascual kerigmática[3] y evangelizadora (1 Corintios 15,3–4; Hechos 2,32)[4].

Anuncien el triunfo del Cordero, proclamando su resurrección. Con palabras y sobre todo con obras de testimonio.

Con mi Corazón Doloroso e inmaculado, que con su triunfo anuncia el triunfo pleno de Jesús como rey vencedor (Apocalipsis 12,1; 19,16)[5], los bendigo.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


[1]  Hebreos 9,28; 1 Corintios 15,54–57

   Cristo fue ofrecido una sola vez para quitar los pecados de muchos.

   La muerte ha sido vencida… gracias a Dios que nos da la victoria.

[2]  Apocalipsis 5,6.12–13

   El Cordero como inmolado… digno es el Cordero.

[3]  San Irineo de León  Adversus Haereses, IV,18,5
   La Eucaristía recapitula toda la creación en Cristo.

[4] 1 Corintios 15,3–4;

   Cristo ha resucitado.

[5]  Apocalipsis 12,1; 19,16

   La Mujer vestida del sol… Rey vencedor.

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