Adorado sea el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo.
Hijos tan amados de Dios Padre Tierno y Misericordioso. Soy el Ángel de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
Mi ministerio es anunciar por toda la creación el triunfo de la Mujer Vestida del Sol y el reinado con poder y gloria del Sagrado Corazón del Cordero Eucarístico de Jesucristo[1].
El mundo debe recibir la Alianza de los Dos Corazones para que así se establezca en la Iglesia universal, en cada nación, en cada pueblo, en cada corazón el Reinado del Amor Divino.
El Reinado de los Dos Corazones es el Reinado del Amor Divino. El Amor Divino es el amor eterno entre el Padre, el Hijo y el Espíritu[2]. Este amor que hizo partícipe a María Inmaculada como Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu. Por eso, este amor trinitario que se hizo uno con el Corazón Inmaculado de la Virgen de Nazaret es el amor que la Trinidad desea derramar en el mundo. Pero el mundo debe recibirlo. La devoción a estos Sagrados Corazones Unidos es la que salvará a la humanidad de las tribulaciones.
Yo, el Ángel de los Sagrados Corazones Unidos y Custodio de esta nación, oro por la conversión de sus corazones.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Mt 24,30-31
30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y todos los pueblos de la tierra se golpearán el pecho, y verán venir sobre las nubes del cielo al Hijo del hombre, con gran poder y gloria. 31 Él enviará a sus ángeles con la gran trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo a otro del cielo.
[2] Redemptoris Missio, 13. San Juan Pablo II
«El Reino de Cristo consiste en la comunión de amor con Dios.»
