Adoren, clamen y lleven al Espíritu Santo
Mis apóstoles, los invito a ser adoradores de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad: el Espíritu Santo.
Desde el día de su bautismo lo recibieron y en el sacramento de la Confirmación recibieron el don del Espíritu Santo en plenitud.
Entonces, hijos míos, permanezcan fieles a este don que han recibido. Adoren, clamen y lleven al Espíritu Santo; sean ustedes portadores de la presencia del Espíritu de Dios.
En este gran Apostolado de los últimos tiempos, Dios ha dado un gran carisma al Espíritu Santo unido a mi Doloroso e Inmaculado Corazón; este carisma es ser María a través del Espíritu Santo para el Corazón de Jesús.
Hijos míos, mi apostolado también es una obra del Espíritu Santo y todos ustedes, mis apóstoles, también deben ser apóstoles del Reino del Espíritu Santo, el gran Pentecostés que por medio de los Cenáculos de oración de nuestros Sagrados Corazones Unidos vendrá a la tierra.
Con mi corazón maternal y con Dios Espíritu Santo los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
