Soy el Ángel de la Paz[1]
Soy el Ángel de la Paz y por orden de Nuestra Señora los exhorto a una profunda Adoración Eucarística, adorando por los que no adoran, amando a Jesús en la Eucaristía por los que no lo aman y también comulgando el Cuerpo Eucarístico de Jesús por los que no comulgan o por los que comulgan en pecado mortal (1 Corintios 11,27).
Queridos hermanos, la Santa Eucaristía es el centro de toda la creación; cada Sacrificio Eucarístico ha detenido la Divina Justicia.
¡Adoren! ¡Reparen! ¡Pidan perdón sinceramente por sus pecados y Jesús los perdonará! Y que sus vidas sean un continuo testimonio de la presencia de Jesús Eucaristía en sus corazones y con Jesús sean una sola Hostia. Y con Él, por medio de Nuestra Señora, imploren misericordia para el mundo entero y que toda vuestra vida de oración sea una vida de paz, de recogimiento interior y de profunda devoción a los Sagrados Corazones Unidos y Eucarísticos de Jesús y María.
La Paz.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Se nos manifestó en el mismo lugar donde les enseñó a los pastorcillos las oraciones. Este Llamado se nos dio al casi finalizar la Coronilla a la Santísima Trinidad.
