Queridos hijos, adoren, alaben, bendigan, exulten por medio de mi Corazón Doloroso e Inmaculado al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, el Cordero de Dios que fue inmolado en la Cruz, pero resucitó glorioso y triunfó sobre la muerte (Hebreos 9,28; 1 Corintios 15,54–57)[1]
Hijos míos, apóstoles de Nuestros Dos Corazones, la santa Vigilia Pascua tiene que ser la conmemoración más solemne de mi Obra, porque todos los dones para estos tiempos, ¿cuáles son?: El triunfo de mi Corazón Doloroso e Inmaculado, la gracia de un nuevo Pentecostés, la eucaristización de la humanidad y el reinado eucarístico giran en torno a un solo acto de victoria de la Santísima Trinidad: La Resurrección de mi Hijo Jesucristo.
La resurrección de Jesús, entendiendo ahora que es el Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios profetizado en Apocalipsis (Apocalipsis 5,6.12–13)[2], es su triunfo definitivo, pleno y perfecto, y el triunfo del Cordero es la fuente viva de todas las demás gracias. Por eso, por sobre todas las fiestas de la Iglesia y de mi Apostolado, hay una sobre todas: el triunfo del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios, Jesucristo, en la noche santísima de la Vigilia Pascual.
Por eso, hijos míos, mi Apostolado es una obra pascual kerigmática[3] y evangelizadora (1 Corintios 15,3–4; Hechos 2,32)[4].
Anuncien el triunfo del Cordero, proclamando su resurrección. Con palabras y sobre todo con obras de testimonio.
Con mi Corazón Doloroso e inmaculado, que con su triunfo anuncia el triunfo pleno de Jesús como rey vencedor (Apocalipsis 12,1; 19,16)[5], los bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Hebreos 9,28; 1 Corintios 15,54–57
Cristo fue ofrecido una sola vez para quitar los pecados de muchos.
La muerte ha sido vencida… gracias a Dios que nos da la victoria.
[2] Apocalipsis 5,6.12–13
El Cordero como inmolado… digno es el Cordero.
[3] San Irineo de León – Adversus Haereses, IV,18,5
La Eucaristía recapitula toda la creación en Cristo.
[4] 1 Corintios 15,3–4;
Cristo ha resucitado.
[5] Apocalipsis 12,1; 19,16
La Mujer vestida del sol… Rey vencedor.
