Soy el Templo, el Trono y el Sagrario de la Trinidad Santísima.
Hijos de mi Corazón Maternal, abran sus corazones al Amor que vuestra Madre quiere dar a sus almas, para que así experimenten la paz y la confianza en Dios y también en Mí. Confíen en mi Hijo Jesús y también confíen en Mí, vuestra Madre, que quiere conducirlos a cumplir la Divina Voluntad del Padre, que los hace libres y que los hace santos.
Hijitos míos, vengo a este lugar escogido por Mí, a revelar la advocación de los Últimos Tiempos: Mi Corazón Doloroso e Inmaculado.
Hijos míos, para hacer brillar en todo el mundo su Reino Eucarístico, que va a transformar toda la tierra. Hijitos, también las tres rosas que rodean mi Corazón tienen un mensaje y representan una gracia: la blanca, oración; la roja, sacrificio y reparación; la dorada, penitencia y conversión. Pero, además, la Rosa Blanca representa a Dios Padre; la Rosa Roja representa a Dios Hijo; la Rosa Dorada representa al Espíritu Santo; porque soy Hija, Madre y Esposa de Dios.
Hijitos míos, y al venerar mi Corazón Doloroso e Inmaculado, adoran la Santísima Trinidad; al escuchar a mi Corazón Doloroso e Inmaculado, escuchan a la Santísima Trinidad y al consagrarse a mi Corazón Doloroso e Inmaculado, se consagran a la Santísima Trinidad.
Este título es el más amado por la Trinidad Sacrosanta y prueba de ello es que la Beatísima Trinidad corona mi corazón y me envía a mis hijos a llevarlos de regreso a Dios.
Hijitos míos, oren por mis intenciones; oren para que puedan comprender lo que estoy haciendo, en medio de vosotros, desde este Santo Lugar. Yo, vuestra Madre, los bendigo y los amo. Soy el Templo, el Trono y el Sagrario de la Trinidad Santísima.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
