Amado rebaño de mi Sagrado Corazón Eucarístico:
Los 300 denarios que María ocupó para comprar el perfume de la unción1 repararon por las 30 monedas de plata que Judas Iscariote, después, recibió por haberme vendido a precio de esclavo2.
La unción de María reparó con antelación la traición de Judas.
Mi amado rebaño, en la Pesaj3, el cordero elegido sin defecto conmemoraba la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto; ahora el Cordero de Dios4, vendido como esclavo, liberaba a toda la humanidad de la esclavitud de satanás y del pecado.
Amado rebaño mío, para esta semana Yo vine, Yo nací y me encarné, para liberarlos del dominio del pecado y del tentador5.
Apóstoles de mi Sagrado Corazón Eucarístico, esta liberación del pecado y este triunfo definitivo del Sagrado Corazón del Cordero Eucarístico Pascual deben ser la mayor solemnidad que deben celebrar; por eso, mis apóstoles, y mi Obra Magna deben celebrar la Noche Pascual con toda la solemnidad que debe ser conmemorada, porque la noche de la vigilia pascual es el triunfo del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios; ese es el verdadero sentido de la Pascua: el triunfo eterno del Cordero Eucarístico.
Mi esposa –la Iglesia–, mi Obra Magna –mi Apostolado: Para esta noche santa han sido creados y llamados.
Los apóstoles de mi Sagrado Corazón Eucarístico deben vivir con toda solemnidad la Vigilia Pascual y toda la obra apostólica del Apostolado debe centrarse en ella perpetuamente, porque la Noche Pascual es el Triunfo del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios, que soy Yo, Jesucristo6.
El Apostolado, mi Obra Magna, para esa Noche Santa ha sido creado.
En la Noche Santa Pascual, el Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios vence, triunfa y reina7.
Los amo y bendigo.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
1 Juan 12, 3-5
Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios y dado a los pobres?
2 Mateo 26, 14–15
Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ‘¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?’ Y ellos le asignaron treinta piezas de plata…
Éxodo 21, 32
Si el buey acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su dueño treinta siclos de plata al señor de ellos, y el buey será apedreado.
3 Pesaj: Es una festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto,
4 Juan 1, 29
He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
5 Colosenses 2, 14-15
Anulando el acta de los decretos… quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
6 1 Corintios 5, 7
Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
7 El Triunfo de Cristo en la Patrística:
San Agustín:
Fue llevado como cordero al sacrificio… Él es el verdadero Cordero que quita los pecados del mundo.
San Melito de Sardes (On the Pascha):
Él es quien fue llevado como un cordero… quien nos liberó de la esclavitud del mundo como de la tierra de Egipto.
San Juan Crisóstomo:
Siempre ofrecemos el mismo Cordero… no uno hoy y otro mañana, sino siempre el mismo.
San León El Grande:
Al morir destruyó nuestra muerte; al resucitar restauró nuestra vida.
San Atanasio de Alejandría:
La muerte del Señor es el rescate de todos… por ella la muerte ha sido destruida.
