Queridos hijos, adoren, alaben y glorifiquen al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo.
La Pascua de mi Hijo-Dios fue su triunfo sobre la muerte, el pecado y la condenación eterna. Y así como me unió a su Encarnación, también me unió en su Glorificación.
Mi amado Hijo se me apareció resucitado en el Cenáculo de Jerusalén y me hizo partícipe de su triunfo. La resurrección del Sagrado Corazón de mi Hijo también es un triunfo de mi Doloroso e inmaculado Corazón. Mi corazón fue inundado del misterio pascual y por eso yo, su Madre, soy la primer testigo del Kerygma de la Resurrección 1 .
Y todos mis hijos, ustedes, deben ser también testigos de la resurrección del Sagrado Corazón Eucarístico y Eucaristizante del Cordero de Jesús 2 .
La resurrección también unió nuestros Sagrados Corazones, por el amor, a la salvación de las almas.
Mi Corazón Doloroso e Inmaculado y testigo de la Pascua los bendice.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
[1] Lucas 2,19:
«María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.»
[1] San Juan Crisóstomo:
«¡Cuántos dicen: quisiera ver su rostro! Pues bien, lo ves, lo tocas, lo comes.» (Homilía sobre Mateo 82,4. Página 1020-1021 )
