25 de marzo de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y DE CONVERSIÓN DEL CASTO Y AMANTE CORAZÓN DE SAN JOSÉ

25 de marzo de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y DE CONVERSIÓN DEL CASTO Y AMANTE CORAZÓN DE SAN JOSÉ

Adoren conmigo al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo.

En la adoración al Señor sus corazones son traspasados por el Amor
Misericordioso porque cuando un corazón adora, se abre a través de la humildad1.

El Espíritu Divino es el gran hacedor de la Alianza de Jesús con María. El Divino Espíritu depositó al Corazón del Verbo dentro del Corazón de la Virgen Inmaculada.

Así también todos deben permitir que el Espíritu los entregue al Corazón de la Inmaculada, como lo hizo conmigo. Pues mi Casto y Amante Corazón es la primicia de los hijos consagrados al Corazón Doloroso e Inmaculado de María. Pues en la ley soy su esposo, pero en el Espíritu también soy su hijo.

En este Día de la Alianza de los Sagrados Corazones, Dios tocó la naturaleza humana. Este día del Ángelus repara el día de la desobediencia de Adán y Eva.

En el mismo día en que la serpiente infernal condujo a la condenación al hombre, Dios Padre, Tierno y Misericordioso, envió al Arcángel San Gabriel a anunciar a Nuestra Señora2. Y Nuestra Señora con su fiat repara la desobediencia de los primeros padres.

En este mismo día la serpiente habló con Eva. Pero en este mismo día el Señor se encarnó en María, renovándolo todo.

Por eso la Alianza de los Dos corazones es alianza que salva3.

Con mi Casto y Amante Corazón los bendigo. 

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


1 Juan 4, 23-24

23 pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad. 24 Dios es espíritu y los que adoran deben adorar en espíritu y verdad.

2 Título del libro: Confesiones. Autor: Santo Agustín, Obispo de Hipona. Obra: Patrística

Libro XI, Capítulo 12 (Antes de crear, Dios nada hacía) – Capítulo 13; números 15 y 16 (El tiempo empezó con la creación); Capítulo 14 (El concepto de tiempo);

«Agustín confiesa: no lo sé. Pero enseguida afirma algo esencial: antes de la creación no existía el tiempo, pues el tiempo mismo es una criatura de Dios. «No hubo, pues, ningún momento en el que no hicieras nada, pues tú creaste el tiempo mismo» (Confesiones, XI, 14). Con esta afirmación, Agustín nos invita a reconocer que el tiempo no es eterno, solo Dios lo es. Y si Dios es eterno, es porque en Él no hay sucesión de instantes, ni principio ni fin. Todo lo que para nosotros es pasado, presente o futuro, en Dios es un eterno presente. «Tu hoy es la eternidad» (Confesiones, XI, 13), afirma él, con la fuerza de quien contempla este misterio con reverencia y asombro. La eternidad divina no se mide, no se divide, no se cuenta; en ella todo es, todo permanece, todo está presente.

3 HOMILÍA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI. Solemnidad de la Anunciación del Señor; Plaza de San Pedro. Sábado 25 de marzo de 2006

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