Las dos lámparas y el Olivo de mi Santuario
Soy el Padre y Creador de todos los hombres, y como el más amoroso de los padres, vengo a encontrarme con mis hijos y a mostrarles el camino de la vida, del amor y de la salvación, porque quiero que todas mis criaturas se salven. Almas, todas han salido de mi amor paternal; con infinita dulzura he creado sus corazones, para que me amen, me escuchen y me sirvan.
Quiero que todas las almas vivan en mi Divina Voluntad, porque así serán libres, santas, y viviendo en esta misma Voluntad Divina tendrán paz. He enviado a la Mujer Vestida del Sol para que dé al mundo los Últimos Llamados de Amor. El Corazón Doloroso e Inmaculado de la Virgen María es la advocación del Apocalipsis, es la Gran Señal, es mi Profeta de los Últimos Tiempos.
Escuchen los Llamados de Amor y de Conversión que Yo, vuestro Padre, les estoy entregando a través de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José, las Dos Lámparas y el Olivo de mi Santuario (1). Mi Corazón paternal quiere que todas las almas respondan con amor a nuestros Llamados. Soy el Padre Celestial y, desde esta Morada de los Sagrados Corazones Unidos, bendigo al mundo entero.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
(1) Zacarías 4, 1-14; Apocalipsis 11, 1-13
