4 de abril de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

4 de abril de 2026 – LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

La Fiesta más grande del Apostolado: La Vigilia Pascual.

Queridos hijos, adoren, alaben, glorifiquen a través de mi Doloroso e Inmaculado Corazón al Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios, Jesucristo, que con su resurrección ha destruido el dominio del mal, ha vencido a la muerte y al pecado (1 Corintios 15,54–57).[1]

En esta noche santísima, donde la luz pascual destruye las tinieblas (Juan 1,5; 8,12)[2], el Cielo entero celebra el triunfo del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios, Jesucristo (Apocalipsis 5,12–13)[3].

Porque el triunfo de Jesús es la gloria de su Resurrección (Filipenses 2,8–11; Lucas 24,26). [4]

Mi Obra del Apostolado, cada Vigilia Pascual, conmemorará el misterio escondido dentro del gran don de la Resurrección de mi Hijo, y ese misterio revelado ahora, en estos Últimos Tiempos, es el triunfo del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios.

En la santa Vigilia de Pascua, el Cordero de Dios, con su resurrección, triunfa y en estos Últimos Tiempos ha sido revelado que el Cordero es el Sagrado Corazón Eucarístico.

Por lo tanto, todos mis hijos deben celebrar esta noche santísima como la mayor de las noches, como la más grande de las fiestas y como la más importante de las solemnidades.

En la santa Vigilia Pascual celebran el triunfo eterno del Sagrado Corazón Eucarístico del Cordero de Dios[5]. Por eso el Apostolado es una Obra Pascual.

Celebren el triunfo del Cordero de Dios y de su Sagrado Corazón con una vida entregada a la Alianza de nuestros Dos Corazones y de testimonio a sus hermanos.

Los amo y los bendigo.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


[1] 1 Corintios 15,54–57

    «Sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte ya no tiene dominio    

    sobre Él.»

[2] Juan 1,5; 8,12

  «La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.» / «Yo soy la luz del mundo…»

[3] Apocalipsis 5,12–13

 «Digno es el Cordero que fue inmolado…»

[4] Filipenses 2,8–11; Lucas 24,26

  «Se humilló a sí mismo… Jesucristo es Señor.»

  «¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?»

[5] Exsultet de la Vigilia Pascual.  Papa Leon XVI. 2026la Eucaristía nos muestra un amor que llega « hasta el extremo » (Jn 13, 1), un amor que no conoce medida.

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